
Recientemente, el gobierno boliviano declaró haberse sumado a su lucha por la justicia, y luego de varias investigaciones, informó haber encontrado restos humanos, celdas subterráneas y documentos oficiales de la época de la dictadura. Todo esto fue encontrado en las profanidades del Ministerio de Gobierno de Bolivia, en el centro de la ciudad de la paz.
Con el fin de dar a conocer lo encontrado, el pasado martes el ministerio armó una exposición en la cual se mostraban tanto fotografías como documentos antiguos. Así mismo, se exhibieron bolsas plásticas que contenían restos de huesos. También se permitió que los medios entraron a los túneles donde se hallaron todas estas evidencias.
El impulsor de la búsqueda de estas celdas es el viceministro de Gobierno, Marcos Farfán, quien denunció haber sido torturado en ese mismo sótano cuando tenía 16 años y militaba en el izquierdista Ejército de Liberación Nacional (ELN), de inspiración guevarista.
El viceministro Farfán comentó que hace dos años ingresó a trabajar al Ministerio de Gobierno y que, por curiosidad, buscó las celdas en las que estuvo recluido en 1972, pero como no halló ninguna evidencia sugirió al ministro hacer remodelaciones a la infraestructura y, al mismo tiempo, investigar el pasado político del país.
Así empezó esta búsqueda que ahora está en manos de la Fiscalía. Respecto a su detención, Fafán se encontraba en la casa de su madre cuando militares que respondían al dictador Hugo Bánzer Suárez vinieron por él: “Me subieron al Ministerio de Gobierno, me metieron al sótano, eran ocho o nueve (personas), de inmediato me dieron una primera golpiza para preguntarme de los contactos”.
“Como pensaban que estaba ocultándoles información me llevaron a una celda que botaba agua, de una cañería caía una especie de ducha y la celda se iba llenando (…) de afuera metían cables de luz eléctrica y como yo estaba desnudo me hacían zapatear con la descarga eléctrica”.
A pesar del dolor vivido, Fafán aseguró que no le interesa cobrárselas con sus torturadores, ya que los mismos “ya están ancianos”. Sin embargo, el actual presidente boliviano, Evo Morales, no está de acuerdo con esta afirmación, demostrando que está convencido en hacer justicia: “Si se demuestra que son huesos de seres humanos, los pichones de la dictadura tendrán que pagar esa situación”, afirmó.