
Sin lugar a dudas este es un gran paso para el estado comunista, el cual es interpretado como Corea del Norte más que como un lanzamiento de un satélite con de comunicaciones, como una prueba de un misil de largo alcance.
Esto es así porque, cuando Pyongyang llevó a cabo la prueba del misil de corto alcance Taepodong-1 en 1998, ese gobierno aseguró de que se trataba de la puesta de un satélite en órbita. “Las preparaciones a gran escala están llevándose a cabo con el fin de lanzar un cohete Unha-2 para poner en órbita el satélite de comunicaciones Kwangmyongsong-22″, dice el comité nacional del espacio en un comunicado dado a conocer por la Agencia Central de Noticias de Corea (del Norte).
“Cuando este satélite sea lanzado con éxito, nuestra tecnología espacial dará un gran paso para convertir al país en una economía fuerte”, dijo. Según fuentes no oficiales, el lanzamiento se hará desde la localidad de Hwadae, ubicada al noreste del país, donde se cree que está siendo fabricado el misil Taepodong-2.
Existen temores de que el misil Taepodong-2, con un alcance teórico de 6.700 kilómetros, pueda ser usado para tener como blanco a Alaska, Estados Unidos. Sin embargo, al ser probado en 2006, explotó un minuto después de su lanzamiento.
Corea del Norte aprovecha de este momento para lanzar el misil debido a que las conversaciones sobre el desarme nuclear que se llevana cabo entre las principales potencias que supuestamente realizan este tipo de actividades (Estados Unidos, China, Rusia, Japón, Corea del Sur y Corea del Norte.) se encuentran momentáneamente suspendidas.
Las relaciones entre las dos Coreas se encuentran en su nivel más bajo luego de que Pyongyang irrespetara varios acuerdos de paz y Seúl designara a un ministro para la Unificación de línea dura. En un viaje a Asia la semana pasada, la nueva secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, advirtió a Corea del Norte ante la eventualidad de que lleve a cabo alguna acción inamistosa.