
Desde el ataque de del 11-s (2001), los principales ataques realizados o frustrados protagonizados por islamistas tienen su origen en las zonas tribales del noroeste de Pakistán. La red Al Qaeda y los talibanes afganos, expulsados del poder tras la ofensiva militar liderad por Estados Unidos a fines de ese año, consiguieron reconstruir sus fuerzas en esa región, con el apoyo de los talibanes paquistaníes
Algunos de los autores o cerebros de los atentados de Madrid en 2004, de Londres en 2005, o de los proyectos frustrados contra vueltos trans atlánticos en 2006, se entrenaron en el noroeste de Pakistán.
India siempre ha acusado a Islamabad de apoyar, o al menos manipular, a los grupos islamistas que cometen regularmente atentados en su territorio que dicen combatir por la independencia de Cachemira india o en defensa de la minoría musulmana. “perseguida” según ellos, por la mayoría hindú.
Al Qaeda y sus aliados de las zonas tribales, los talibanes paquistaníes, decretaron en el verano boreal de 2007 la “guerra santa” contra Islamabad. Desde entonces, unas 1500 personas han muerto en todo el país en una oleada de atentados sin precedentes.
En respuesta, el ejército pakistaní, aliado clave de EEUU, en su guerra contra el terrorismo que tiene lugar desde el 2001. ha lanzado una vasta contraofensiva desde el pasado verano contra los talibanes y Al Qaeda en el noroeste del país, junto a la frontera afgana. Algunos por el contrario, acusan a las fuerzas políticas indias de utilizar a Pakistán para sus manejos políticos internos. “La intensidad de los ataques en Bombay y su perfecta coordinación demuestra que no pudieron ser ejecutados sin un apoyo local”, aseguró un alto responsable de los servicios de seguridad pakistaníes, bajo anonimato.
Precisamente en el momento de los ataques en Bombay, el canciller paquistaní se encontraba en Nueva Dehli para mantener discusiones como parte del dificultoso proceso de paz iniciado en 2004 entre ambos vecinos. Además, el jefe de los servicios secretos pakistaníes acudirá en breve a India para contribuir con la investigación sobre los atentados en Bombay.
Fuente: el observador